“Para mí, el cine actúa como el cerebro: Cómo procesamos la información y cómo la recordamos. Es una cuestión de tiempo, no es inmediato. En ese sentido, nunca creo nada nuevo, desde cero. Siempre tiene un origen. Siempre tengo antecedentes o unas referencias en mis notas. La mayoría de mis películas tiene unas referencias a mis recuerdos o a los de mis actores. No es una cuestión de invención, sino de organizar materiales”, explica el tailandés. “El cine es universal. Es como los ojos, como si te transportasen al cerebro de alguien y mirases a tu alrededor. Tan simple como eso. Es una comunicación humana muy básica. Por supuesto, necesitas subtítulos, pero en un sentido básico va de mirar. Por eso mi aproximación al cine es tan visual”.